Isla de perros no es una película anime. Estamos ante marionetas, ordenador y stop-motion. Su director no es japonés. Sin embargo, es un film que todo amante del manga y el anime debería ver. Y si además os encanta el cine, otro motivo más para darle una oportunidad. Una gran joya que destila imaginación, cariño por la cultura japonesa y gran cuidado en sus detalles.

isla de perros

Esta semana hemos tenido el placer de ver esta estupenda película y queremos compartir con vosotros nuestro análisis. Y es que Isla de perros nos cuenta mucho más de lo que aparenta.

Sinopsis

Después de que todas las mascotas caninas de Megasaki City sean exiliadas a una isla que es un vertedero, un niño de 12 años emprende un viaje para buscar a su perro extraviado.

Crítica

Esta hermosa película está dirigida por el americano Wes Anderson que tiene en su haber films tan conocidos como El Gran Hotel Budapest, Los Tenenbaums: Una familia de genios o su primera obra de animación y opera prima: Fantastic Mr. Fox.

La gran calidad de sus películas le ha otorgado un buen número de nominaciones, entre ellas, Oscar y Globos de Oro. Y en los últimosse acabó llevando el galardón a Mejor Película con El Gran Hotel Budapest

A pesar del interesante bagaje de Anderson, el ser americano podría haber sido un hándicap a la hora de llevar a cabo esta película con profundas raíces en la cultura japonesa. Sin embargo, ha demostrado todo lo contrario. La historia funciona perfectamente. Consigue muy buena nota demostrando cuidado y mimo en los detalles, desde su prólogo donde vemos un bello haiku, pasando por la música de percusión de corte japonés y el hecho de que los personajes hablen en el idioma nipón.

 Isla de perros es una obra  realizada en stop-motion, de corte fantástico y con toques de humor, a veces algo negro. Es por ello, que no debemos llevarnos a engaño. A pesar de que la trama a priori podría parecer algo infantil, no lo es. No es una película pensada para un público excesivamente pequeño en edad y  probablemente haya escenas que las disfruten y entiendan mejor los adultos que los niños.

En este caso me permito señalar varios paralelismos entre Isla de perros y las películas de Studio Ghibli. La cualidad de ambos es que no están hechas exclusivamente para un público infantil. La historia quiere transmitir un mensaje que va más allá y con el que el adulto puede disfrutar tanto como el niño.

Y hablando de mensajes, Isla de perros también sigue la senda de Studio Ghibli en algunas temáticas. Al igual que la compañía de Totoro, Wes Anderson trata de transmitirnos lo perjudicial de la contaminación, el amor por la naturaleza y el cariño hacia los animales. Máximas que el Studio Ghibli  siempre trata de plasmar en sus historias.

La película cuenta con muchas curiosidades que la hacen especial. Como comentábamos antes,  Isla de perros está doblada casi enteramente en japonés a excepción de los perros, que podremos escucharlos en nuestro idioma. Además, al principio de la película hay un cartel que nos avisa de este hecho, con cierto humor.

Escuchar a los personajes hablar en su idioma nos acerca un poco más a la cultura japonesa, sobre todo a los que no la conocen. Hacer esto en una película es un gesto muy valiente por parte de Anderson y es de agradecer para los que disfrutan del idioma nipón. En algunas ocasiones veremos subtítulos o traducciones simultáneas y en otras, lo dejaran a nuestra imaginación. Pero no preocuparos, porque la película es perfectamente comprensible. No necesita nada más.

Otra curiosidad es que está contada por capítulos, como si de un libro se tratara. Este es uno de los sellos de identidad de Wes Anderson, que también podremos encontrar en sus otros films.

Además de relatarnos una bella y entrañable historia, también cuenta con una excepcional animación. El diseño de personajes está bastante cuidado. Los perros merecen una mención especial. Destacaremos sobre todo la expresividad de los ojos, el pelo y los movimientos, que están perfectamente realizados. La ambientación de la historia también está muy bien lograda, sobre todo Isla Basura que parece un lugar  completamente desolado y lúgubre.

Como decíamos al principio del artículo,  en esta película nada desentona y su banda sonora es perfecta, captando la esencia de la cultura japonesa.  El compositor Alexandre Desplat  nos traslada a un Japón antiguo, como si estuviéramos paseando por  los Torii de los santuarios sintoístas gracias a la percusión de las melodías.

En general,  Isla de perros es una preciosa obra de animación, conmovedora, que ha recibido el aplauso del público y  los elogios de la crítica especializada. Cuenta con una excelente animación, gran cuidado en la historia y los detalles.

Os recomendamos encarecidamente que si sois amantes del buen cine y de la cultura japonesa, corráis para ir a verla. Si aún podéis encontrarla, claro está. Aunque hace menos de un mes de su estreno verla en pantalla grande os será un poco complicado. Es aquí donde debemos dar un pequeño tirón de orejas a los cines. Su duración en cartelera ha sido muy limitada. A pesar de tener un director con cierto renombre como es Wes Anderson, promoción con anuncios de televisión incluidos y muy buenas críticas, apenas se le ha dado una oportunidad en taquilla. Pocos cines la han emitido y para colmo con escasos horarios. Esto resulta vergonzoso. No deberían ponernos trabas y complicarlo tanto para disfrutar de una obra tan excelente como Isla de perros.

Pero estamos convencidos, que al echar la vista atrás esta película encontrará el reconocimiento que merece. Así que os animamos a descubrirla.

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